Este mes hablamos con… ¡Cecilia Luna!

¡Muy buenas a todos! Espero que estéis pasando un fin de semana espectacular, o que al menos lo estéis intentando. Por mi parte, CLI no para, y para pasar este sábado de la forma más amena posible, os acercamos la entrevista de abril, dedicada a uno de los autores de los que vamos a hablar en este mes. Ella es una autora que recién está comenzando, que escribe bajo seudónimo una poesía intensa y llena de matices. Con todos ustedes… ¡Cecilia Luna!

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  • Antes de comenzar a hablar de tu bagaje como escritora, a l@s lector@s de Contra la inercia les gustaría conocer un poco a la persona que comparte sus historias con nosotr@s. Cecilia, ¿desde cuándo te interesa la literatura?

A los doce años escribí un relato de unas 60 páginas que, si no recuerdo mal, reflejaba de alguna manera mis pequeños/grandes miedos de adolescente. Fue también en esa época cuando descubrí mi amor por la literatura. Recuerdo con especial cariño la novela de José Mauro de Vasconcelos, Mi planta de naranja-lima, la belleza del lenguaje, las emociones creadas.

  • Cuéntanos cuáles son tus autor@s favorit@s, así como tus libros predilectos.

Me impactó especialmente Simone de Beauvoir y El segundo sexo, no solo por su contribución inmensa a la configuración intelectual del feminismo, sino también por defender una filosofía que busca el sentido de la vida en la voluntad de trascender.

También me gusta mucho Chimamanda Ngozi Adichie, por la clarividencia de sus ensayos (me encanta, por ejemplo, Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo) y por hacernos ver que la discriminación contra las mujeres es una lacra global, con independencia de la raza o el lugar de nacimiento. Saber que hay un inmenso número de mujeres (y hombres) en todo el planeta luchando pragmática e intelectualmente por la igualdad reconforta y abre una puerta a la esperanza.

  • Aprovecho para preguntarte por el panorama literario en España. ¿Qué autor@s crees que sobresalen actualmente?

Me gusta la literatura que produce un placer estético y un placer ético. Por lo general, una simple narración de hechos, por muy bien escrita que esté, me deja fría. Por otro lado, la incomodidad o el dolor que provoca la estimulación ética tiene que aliviarse con el placer estético y ello, a través del arte, la poesía, o sencillamente, a través del encanto que proporciona el paso del tiempo.

La literatura contemporánea cuenta con una autora que aúna de manera excelente filosofía (ética) y arte (estética) a fin de compensar la falta de perspectiva temporal: Marifé Santiago Bolaños. Clara Janés es otro ejemplo maravilloso de cómo juntar compromiso social y poesía para gozo del alma y de los sentidos.

  • De momento, tu bagaje se centra en la poesía. ¿Crees que la poesía cuenta actualmente con la misma importancia que la narrativa? ¿Contáis l@s poetas con las mismas oportunidades que l@s que optan por la novela o el relato?

No sé si puedo considerarme una poeta, aunque desde luego me encantaría. Lo que sí he intentado es dar una pincelada de poesía a las palabras para generar lentitud y para suavizar el dolor de la miseria humana.

Quizás sea verdad que hay menos “consumidor@s” de poesía que de narrativa y que exista por ello un cierto desequilibrio que implique una mayor reticencia a publicar poesía; puede ser, no lo sé.

  • Como autora novel, ¿podrías explicarnos las dificultades a las que se enfrenta un@ autor@ joven que quiere comenzar a publicar sus escritos?

Sin duda, hacerse un hueco en el panorama literario es siempre difícil, a veces casi un milagro. Quizás el principal obstáculo sea el desequilibrio entre la oferta y la demanda que hace que la mayoría de las editoriales no admitan manuscritos que no hayan pasado previamente un filtro (por ejemplo, a través de un@ agente literari@ de confianza); y el acceso a ese filtro suele estar ya restringido. Luego entra también en juego el aspecto financiero, la capacidad económica de l@s autor@s que quieren publicar sus escritos.

Confieso que mis intentos se reducen a tres o cuatro editoriales. Tengo un amigo músico que se queja de que, hoy en día, la gente ha dejado de soñar y de perseguir sus sueños. Quizás debería reflexionar sobre ello.

  • Tu poesía es feminista, reivindicativa y llena de matices. ¿Consideras la poesía como una vía de escape para plasmar sus propios pensamientos?

El lenguaje poético me permite, principalmente, suavizar el horror y el dolor que me provoca la podredumbre que acompaña al ser humano.

La poesía permite, además, que aflore la belleza oculta; seduce con su magia; escapa a nuestro entendimiento, pero se enreda, casi sin darnos cuenta, abandonada, en los saberes del alma.

La poesía, como dijo María Zambrano, es “huida y busca, requerimiento y espanto; un ir y volver, un llamar para rehuir; una angustia sin límites y un amor extendido” (Filosofía y poesía. Fondo de cultura económica. Edición 2013).

  • Vamos a hablar un rato de tu labor como autora, ya que nos gustaría saber cómo fueron tus comienzos. ¿Qué fue lo que te inspiró a escribir?

Leí recientemente un artículo sobre la depresión existencial (redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater) que me ayudó a comprender mis fuentes de inspiración.

Decía este artículo que las personas que sufren depresión existencial perciben grandes discrepancias entre los propios valores y lo que define a la sociedad. Sienten en exceso el peso de las injusticias, la falsedad, el materialismo; profundizan en exceso en dimensiones como la muerte, la falta de libertad, las injusticias sociales y ese abismo donde la existencia se torna solitaria y uno se percibe desconectado de todo lo que le envuelve.

No sentirse comprendidas, percibir que viven el mundo de un modo muy diferente al resto suscita aislamiento y un gran vacío. Poco a poco, se convierten en meras observadoras. 

Familia, trabajo, amig@s… ¿es que no hay nada más en esta vida, algo más trascendente? Este tipo de preguntas son las que van dando forma a lo que se conoce como depresión existencial.

La filosofía existencialista es siempre un gran referente para desgranar muchos de esos procesos mentales, reflexiones y madejas personales en las que derivan estas personas.

No cabe duda de que “La partitura de la podredumbre” está impregnada de existencialismo y de depresión existencial.

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Portada de La partitura de la podredumbre.

  • Cuando escribes, ¿qué es indispensable para ti a la hora de ponerte a escribir?

Necesito papel, estímulos externos y silencio interior.

  • De momento, tu único trabajo es La partitura de la podredumbre, en el cual buscas que el/la lector/a reflexione con su lectura. Háblanos un poco de este trabajo.

La partitura de la podredumbre recoge ese vacío existencial que sufre Cecilia y esa búsqueda desgarrada de la dignidad humana a través de la pasión, el feminismo, el arte, la filosofía.

Si bien pudiera parecer que las principales protagonistas de esta historia son Cecilia, sus reflexiones sobre la vida o su pasión convulsa por Dámaso, el personaje clave no es otro que el profesor de piano, que no es un personaje real (por eso no tiene nombre) sino que representa a la música en clave absoluta, como un medio para huir de la inmanencia y de la muerte, y alcanzar así la trascendencia creadora.

  • Lo que más me ha gustado de tu obra (la cual será reseñada este abril) es que combinas un estilo metafórico con la forma más directa. Si tuvieras que escoger una parte de tu obra, ¿con cuál te quedarías?

Uno de los párrafos destacados en la contraportada habla de la importancia del amor, del sexo y de la palabra.

El otro, de la importancia de la libertad del alma frente a los estereotipos, las ideas, las representaciones del tiempo y del espacio, el orden establecido.

También me gustaría destacar las referencias musicales que acompañan a algunos párrafos y que ayudan a ahondar en el significado de la palabra a través del lenguaje de la música.

  • Como no puede ser de otra manera, te tengo que preguntar: ¿Tienes algún próximo proyecto en mente?

Tengo tendencia a convertir en escritura el mundo que me rodea. Procuro llevar siempre conmigo un trozo de papel en el que plasmar nuevas ideas (¡Qué maravilla, este ensueño nocturno! Suspendida en el no-ser, no me cubre la costra impúdica del tiempo); o sensaciones extrañas (la sección de electrodomésticos de unos grandes almacenes, situada en un sótano, y el sonido de un vídeo que escupe monótonas instrucciones de uso, ocupando, omnipresente, el claustrofóbico espacio); o frases bellísimas como ésta de Proust: “Aux branches les dernières feuilles convulsées ne suivaient le vent que durant la longueur de leur attache, mais quelquefois, celle-ci se rompant, elles tombaient à terre et le rattrapaient en courant.” (En las ramas, las últimas hojas convulsas sólo seguían al viento en la longitud de su pedúnculo, pero a veces, al romperse éste, caían a tierra y alcanzaban al viento corriendo.) (Le Côté de Guermantes. Folio classique) (El mundo de Guermantes. Academia.edu).

Creo que mi próximo personaje tendrá que elegir entre el amor y la defensa de sus valores éticos y morales. Veremos si la arrastra el viento o si, aunque convulsa, consigue mantenerse sujeta a sus principios.

  • Por último, ¿podrías dedicar unas últimas palabras a los lectores de Contra la inercia?

Me gusta la frase de José Ortega y Gasset que dice “Cada vez que enseñes, enseña también a dudar de aquello que enseñas”. Leer, pensar y dudar, ahí está la clave.

¡Un placer haber podido hablar con Cecilia! Os animamos a leeros su poemario, cuyo ejemplar podéis comprar aquí.

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