Este mes hablamos con Francisco Melero

¡Muy buenas a todos! ¿Cómo lleváis el fin de semana? Espero que muy bien. Desde CLI nos hemos propuesto amenizaros los días no laborables de la mejor manera que sabemos: aportando contenido y trayendo novedades. Y en esta ocasión os traemos una sección que teníamos olvidada desde noviembre: ¡Las entrevistas mensuales! Nos encanta poder hablar con divulgadores de las humanidades y con profesionales cercanos a esta área del conocimiento, y por ello estamos muy contentos de poder hablar con la persona que vais a conocer a continuación.

Ha sido todo un honor para mí y para este espacio haber tenido la oportunidad de charlar con todo un mastodonte de la literatura como Francisco Melero. Para quien no le conozca, dio el salto a la palestra con su novela El faro del unicornio, que le valió ser finalista en el LVIII Premio Planeta. Además, ha sido divulgador cultural en asociaciones culturales y, en la actualidad, se encuentra envuelto en una tetralogía con el objetivo de dar a conocer la I Guerra Mundial. Damas y caballeros, este mes hablamos con… ¡Francisco Melero!

20180306_182854

  • Antes de comenzar a hablar de tu bagaje como escritor, a los lectores de Contra la inercia les gustaría conocer un poco a la persona que comparte sus historias con nosotros. Francisco, ¿desde cuándo te interesa la literatura?

Se podría decir que la literatura siempre me ha interesado y ha formado parte de mi vida, desde que era bien pequeño y leía los libros de la nutrida biblioteca que tenían mis padres en casa. Hoy en día no entendería una existencia vacía de lecturas y tampoco sin poder dedicarme a escribir, es decir, sin poder expresar mediante relatos esas inquietudes o temas recurrentes que todos tenemos dentro.

  • Cuéntanos cuáles son tus autor@sfavorit@s, así como tus libros predilectos.

Uno de los libros que más me marcó en la adolescencia fue Tiempo de Silencio, de Luis Martín Santos, casualmente una de aquellas lecturas obligatorias del instituto. Recuerdo que las dos primeras páginas repletas de datos científicos y redacción difícil me descolocaron y casi desanimaron para seguir; pero una vez superado ese escollo descubrí un universo formado por una historia increíble contada con una literatura espectacular. Después, la obra que amplió mi horizonte y me hizo comprender que se puede crear llevando los límites imaginativos tan lejos como cada uno sea capaz de llegar, fue El tambor de hojalata de Günter Grass. Y finalmente, el autor que no me canso de leer y releer, y cuyas obras jamás me defraudan, es el maestro José Saramago, un sabio del que aprender numerosos valores, tanto literarios como vitales.

  • Aprovecho para preguntarte por el panorama literario en España. ¿Qué autores crees que sobresalen actualmente?

Tengo la impresión de que en España hay una fenomenal cantera de escritores y escritoras que aseguran la continuidad de un panorama literario de primer orden a nivel mundial. No me veo con ánimo de destacar a unos u otros por encima de los demás, pero sí doy por sentado que cuando nuestros primeros espadas actuales tengan que ceder el testigo de su peso específico, no faltará un elenco de autores con solera y solvencia contrastada que ocupará el cargo de manera honrosa. Y sobre todo quisiera destacar que existe muy buena representación en numerosos géneros, no solo en alguno específico, entre otros motivos porque en los últimos tiempos se han incrementado las plataformas de publicación y por tanto los canales de acceder al público, de ahí que hayan proliferado nombres que tal vez en otras circunstancias no habrían salido de un anonimato eterno.

  • Vamos a hablar un rato de tu labor como autor, ya que nos gustaría saber cómo fueron tus comienzos. ¿Qué fue lo que te inspiró a escribir?

Como decía, desde muy joven valoré la posibilidad de contar por escrito historias sobre temas que me motivaban, generalmente históricos (algo que no ha variado demasiado con los años). Entonces comencé infinidad de pequeños relatos y lo que podría haber llegado a ser una novela sobre el Egipto faraónico. Pero no solía terminar, porque todavía estaba muy verde. A un nivel más serio, consciente de tener ya la mentalidad de un escritor, mi andadura dio sus primeros pasos en el año 2002, cuando el ámbito profesional me permitió disponer de ese aspecto fundamental para mantener el hábito, que es el tiempo para dedicar a las letras y al desarrollo de las narraciones. Después, la mayoría de novelas y relatos que he producido han sido consecuencia de un suceso o un pensamiento que en algún momento me ha asediado y preocupado.

  • Cuando escribes, ¿qué es indispensable para ti a la hora de ponerte a escribir?

Por fortuna para mí, son ya tantos los años que llevo en esta pseudoprofesión, que dispongo de la capacidad de ponerme a escribir en cualquier circunstancia. Teniendo en cuenta que mi primera novela, el Faro del Unicornio, la escribí durante cuatro años y medio en periodos de treinta minutos, en los desayunos del trabajo, y básicamente sentado en bancos de parques públicos, lo cierto es que no soy demasiado exigente con las condiciones en las que me pongo a la labor, ni el tiempo que puedo estar dedicado a juntas letras. Aunque de poder elegir, sí me quedo con un lugar tranquilo y solitario y con música bajita de fondo, con preferencia por las bandas sonoras de cine o la música clásica. Y lo mismo me da escribir a ordenador que a mano. Incluso aprovecho aquellos ratos en los que las musas no tienen a bien que elabores ni un solo párrafo, pensando en nuevas escenas que usar en mejor ocasión.

  • Tu bagaje se ha centrado principalmente en narrativa. Además, trabajas en la administración pública. ¿De qué manera influencia tu día a día en tu forma de escribir?

Supongo que trabajar en la administración pública te aporta una estabilidad laboral, sobre todo en el plano horario, que alivia ciertas urgencias y exigencias a la vez que facilita poder dedicar tu ocio a otra actividad tan absorbente como es la escritura. Si por regla general un escritor acostumbra a ser un ladrón de tiempo, en mi caso yo llevo ese expolio a límites extremos, pues la mayor parte de minutos que tengo disponibles al cabo del día (y parte de la noche) los invierto en crear nuevas ideas o traspasarlas al papel.

  • A pesar de ser un autor prolífico en novela, también eres un autor que ha publicado multitud de relatos breves. ¿Con qué estilo te quedarías y qué virtudes tiene cada uno?

Es una suerte que las formas de contar las cosas que tenemos los humanos mediante la escritura sean tan amplias y variadas. Y es una gozada adentrarse en cada una de ellas y explicar según sus claves una historia que, dependiendo del género utilizado, adopta un cuerpo y alma únicos, radicalmente distintos a los que tendría de haber sido tratada de otra forma. En cuanto a las diferencias, yo soy de los que piensa que conviene analizar con cuidado qué tipo de formato es el más adecuado para la dimensión del relato a narrar, porque si al final te metes en una novela sabes que los elementos que esta te requerirá son muy superiores a los que se precisan en un relato breve o cuento. Y al contrario, si se opta por lo corto, ahí el mensaje tiene que ser potente y debes concentrarlo en menos frases. A pesar de la complejidad de confeccionar una novela, diría que ese formato es el que mejor se adapta a mi manera de contar y el universo en el que me siento más cómodo como creador.

  • Antes de seguir hablando de tu labor como autor, debemos destacar tu faceta como difusor cultural con iniciativas como la asociación de escritores La destilería, de la que eres miembro fundacional. En ella habéis coordinado antologías de relatos y habéis dado a conocer a autores que no cuentan con un altavoz con el que poder destacar. ¿Podrías hablarnos de esta iniciativa?

Ante todo debo decir que actualmente la Asociación de escritores La Destilería ya no existe como tal. Sin embargo, su referencia sí me sirve para hablar de un fenómeno maravilloso que se produce cuando un grupo de creadores literarios se juntan y deciden poner en marcha un proyecto común de desarrollo de las obras individuales de sus componentes, e incluso impulsar una creación compartida en forma de libro de relatos temáticos. Y lo destaco porque siempre se ha creído, quizás debido a sobradas muestras a lo largo de la historia, que la literatura obliga a ser individualistas, egocéntricos y huraños a los escritores, ya que en teoría se escribe en soledad y recogimiento. Por el contrario, si existe voluntad de no centrarse exclusivamente en uno mismo, y se tiene la mente abierta para dar valor a lo que otro compañero de letras ha inventado, unir esfuerzos en la difusión de la literatura en general a través de actividades y obras puede reportar pequeñas satisfacciones que cuesta obtener si se viaja solo. En realidad a mí siempre me han llamado la atención los grupos o generaciones literarias que, quien más quien menos, todos tenemos en mente, y reconozco que no me importaría pasar a la historia de las letras formando parte de alguna de ellas, de una que tuviera como rasgo distintivo colocar la cultura, la literatura, la lectura, en una situación lo más elevada posible dentro de la sociedad.

Resultado de imagen de el faro del unicornio

Portada de El faro del unicornio.

  • Tu Opera Prima, El faro del unicornio, te valió ser el tercer finalista en la LVIII edición del Premio Planeta, y sería publicada en 2011. Esta obra fue aclamada tanto por crítica como por público. ¿Cómo fue este primer paso en tu trayectoria literaria?

No exagero si digo que fue esa distinción, en la práctica más valorada a nivel personal que en cuanto a reconocimiento social dentro del mundillo literario, la que me llevó a vivir la literatura como una “pseudoprofesión” (afrontarla trabajando para ella con la misma seriedad que si me diera de comer en lo material, precisamente porque me alimenta en lo espiritual, con pasión, sinceridad y obstinación), y a consagrar mi tiempo libre a juntar letras. Y fue así porque, aunque hasta entonces creía que escribir sería un divertido hobby, sin más pretensiones, recibir un espaldarazo de ese tamaño me hizo recapacitar y al final sirvió, visto con perspectiva, para dar un golpe de timón a mi manera de enfocar la vida y para que cambiaran aspectos importantes de ella.

  • Desde esta primera obra, destacaron que tu narrativa es realmente rica en matices y en menciones constantes a aquellos autores que te apasionan. ¿Cómo podrías describir tu propio estilo?

Considero que sería una impostura por mi parte tratar de describir o definir mi estilo como escritor. Primero porque me parece que han de ser terceras personas, concretamente los lectores de mis relatos, que tienen mucha mayor capacidad que yo y al mismo tiempo no están condicionados por mis prejuicios o favoritismos, los que pongan adjetivos a mi literatura. Y en segundo lugar, diría que el estilo se obtiene por medio de la producción literaria, de modo que este se hace reconocible a fuerza de ser leído y estudiado. Lo que sí puedo adelantar es que mi deseo pasa por tocar diversos géneros y siempre ando tras la búsqueda de un tono distinto para cada composición, que distinga a la actual de los anteriores trabajos. Me encanta la versatilidad en la literatura, ser capaz de escribir novelas o relatos muy diferentes entre sí, y disfruto asumiendo el reto que eso me plantea en el inicio de todo nuevo proyecto.

Resultado de imagen de futbolopatía

Portada de Futbolopatía.

  • Damos un pequeño salto a 2015, cuando publicas Futbolopatía con la Editorial Círculo Rojo. En ella nos hablas de la confrontación que el futbol crea en una pareja, tema del que apenas se habla y que, por desgracia, puede llegar a ser determinante en una relación. En esta obra decides buscar un cariz más cómico. ¿Cómo te sentó este cambio de aires?

Al hilo de lo que acabo de decir, tal vez puedo afirmar que el cambio más brusco de estilo que he sufrido lo ha protagonizado la novela Futbolopatía, que no se parece en absoluto a nada de lo creado hasta la fecha. Conviene igualmente explicar que esta novela surgió y la llevé al papel mientras me hallaba inmerso en la confección del proyecto de novela histórica Amapola Negra, sobre la primera guerra mundial. Fue un parón maravilloso que mi cerebro me impuso realizar para dar vida a una idea descabellada que amasó a raíz de una noticia escuchada en la radio. No me llevó demasiado tiempo escribirla y me lo pasé en grande desarrollando unos personajes excéntricos y cómicos. Hay quien no se cree todavía que yo haya escrito esa historieta divertida, lo cual me da mucha fuerza porque me hace pensar que aún tengo dentro facetas interesantes por descubrir y ofrecer al público.

Resultado de imagen de amapola negra francisco melero

Portada de Amapola Negra I: Génesis.

  • Desde 2014 andas trabajando en un proyecto llamado Amapola Negra. En él, buscas contar historias de personajes ficticios situaciones e historias sobre la I Guerra Mundial. Actualmente tienes tres obras publicadas: Génesis (1914), Eclosión (1915) y Apogeo (1916-17). Háblanos un poco sobre esta saga.

Me vas a permitir en este apartado que peque de inmodestia, pero el proyecto literario Amapola Negra, formado por un conjunto de cuatro novelas, es una ambiciosa apuesta que viene a rellenar el vacío que al respecto había en la temática de la primera guerra mundial, un conflicto mucho menos tratado que otras guerras de menor repercusión para la totalidad de la humanidad. Y es que todavía nadie se había atrevido a recoger, ni en el ámbito nacional ni en el internacional, en una sola obra los principales hechos de la contienda y desde el punto de vista de los dos bandos en lucha. Y es comprensible, porque yo mismo tuve que modificar mi planteamiento original de incluirlo todo en un único volumen y me vi forzado a repartirlo en cuatro. Pero el resultado ha sido tan gratificante que los diez años invertidos en la magna tarea los doy por bien empleados. Por otra parte esa intención de aportar a la literatura algo novedoso que mereciera la pena el esfuerzo empleado me ha recompensado convirtiéndome, de rebote, en uno de los máximos conocedores de la Gran Guerra, al menos en nuestro país. Estoy muy contento de poder anunciar que en enero de 2019 se publicará la cuarta parte, Apocalipsis, con la que se completa una tetralogía que tiene como puntos fuertes los personajes mediante los que evolucionan los acontecimientos, de naciones poco tratadas en la literatura de guerra, y entre ellos el primer protagonista español de una novela de la primera guerra mundial.

  • Como historiador, siempre me interesa mucho la parte de documentación a la hora de abordar una temática como la que tienes actualmente entre manos. ¿De qué tipo de documentos te nutres a la hora de ambientar tus obras? ¿Cuentas únicamente con bibliografía o te has especializado en una búsqueda más de archivo?

Cuando se escribe novela histórica, es evidente que la parte de la documentación adquiere una relevancia fundamental, hasta el punto de que esta compone la base sobre la que se construye el armazón de la historia resultante. Por ello esta fase, la más gratificante para los que disfrutamos buceando en la documentación a nuestro alcance, necesita de especial cuidado y mimo, porque puede llevarse por delante una obra si no está bien realizada. En mi caso, al tratarse de un proyecto literario que me ha tenido ocupado los últimos diez años de mi vida, su propia envergadura me ha exigido que haya acabado consultando y recurriendo a todo tipo de documentos, fuentes y datos relacionados con la materia, de modo que me supondría un grave problema tener que reproducir con exactitud la lista completa de libros, manuales, novelas, artículos, ensayos, cartas, etc. leídos y utilizados para escribir la tetralogía de Amapola Negra.

  • Vamos a ir acabando, pero no podía dejar pasar la ocasión de preguntarte la perspectiva que tienes acerca de los premios literarios.

En el mundo de la literatura hay pocas oportunidades de darse a conocer al gran público. Más bien es una carrera de fondo en la que, con suerte, logras escribir algo, que quizás se publica, y que si el caprichoso azar lo decide, consigue determinada visibilidad social. Así, aparte de los contados casos de escritores convertidos en celebridad de la noche a la mañana, los premios literarios, o al menos ciertos premios literarios, permiten saltarse ese proceso incierto y angustioso al introducir de lleno al ganador en el circuito de la edición y la venta, algo que por sí solo, (conviene destacarlo), no asegura el éxito pero sí asegura que cambie la perspectiva que se tenía previamente sobre el sector editorial en su conjunto.

  • Como no puede ser de otra manera, te tengo que preguntar: ¿Tienes algún próximo proyecto en mente?

Me da la impresión de que a esa pregunta todos los escritores siempre respondemos de manera afirmativa. Y es que cuando te dedicas a esto como si fueras un profesional de las letras y pudieras vivir de las obras publicadas, las ideas para dar vida a nuevas historias te surgen de cualquier situación y sin darte cuenta las vas acumulando para el futuro. Por lo tanto sí, tengo una larga lista de cosas nuevas que me gustaría llegar a materializar. Actualmente salgo del proyecto Amapola Negra, que me he mantenido ocupado durante una década, y ya estoy embarcado por completo en otros dos que, espero, me den otras tantas alegrías. Suelo decir que escribir es una droga (por suerte considero que positiva), y yo confieso que a esa actividad estoy muy enganchado.

  • Por último, ¿podrías dedicar unas últimas palabras a los lectores de Contra la inercia?

Sí me gustaría dirigirme a los lectores de Contra la inercia para decirles básicamente dos cosas: por un lado, que sigan disfrutando de este increíble espacio que realiza una labor de esas que hoy en día  cuesta encontrar, como es la difusión de la literatura y de autores cuyas voces no tienen la fuerza suficiente para mover el mundo. Ha sido un verdadero placer y un honor compartir con vosotros esta entrevista. Y por otro, que nunca dejen de leer, que no se cansen de buscar respuestas a las preguntas que se hagan. Aseguro que, en todo caso, siempre tendrán a los libros y a la literatura de su lado para ayudarles a resolver las dudas existenciales que nos definen como especie.

¡Muchísimas gracias por tus amables palabras, Francisco! Ha sido un placer poder leer tus sabias palabras. Podéis encontrar y comprar sus obras aquí.

Un comentario en “Este mes hablamos con Francisco Melero

  1. Pingback: Francisco Melero: Página web oficial del escritor » ENTREVISTA EN EL ESPACIO LITERARIO Y CULTURAL CONTRA LA INERCIA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .