Reseña gráfica: Kaori Ozaki – Los dioses mienten

¡Muy buenas, queridos lectores de CLI! En primer lugar, tengo que daros las gracias, ya que habéis hecho que mayo haya sido el mes con más visitas de este espacio. ¡Sois muy grandes! Hacéis que esto valga la pena, aunque haya momentos en los que flaquee por la falta de tiempo y por una pequeña desmotivación por la que paso actualmente y que, espero, sea pasajera. Esta semana no he estado activo, pero pronto volveré a ponerme manos a la obra. Con deciros que este año ni he pasado por la feria del libro…

¿Cómo puede ser? ¿Con un libro recién publicado? Pues sí. Cuando el año pasado editamos Cosas que nos importan, pese a no ser el autor, pudimos coordinar una presentación en el marco de la feria y, además, pude firmar con mi relato en el ya mítico Ulises en el festival de Cannes. Este año… en fin.

Basta de lamentaciones, vamos a centrarnos en lo que hoy nos atañe, la reseña gráfica del mes de mayo. La verdad es que esta reseña me ha costado realizarla, ya que, cuando hago alguna para Japan’s Eye, me gusta contextualizar, de tal manera que esas reseñas se convierten más en un análisis que en una crítica de la obra. Voy a intentar que no sea así, pero no prometo nada. En cualquier caso, lo que sí que está clara es la obra que vamos a reseñar: Los dioses mienten, de la mangaka Kaori Ozaki.

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Portada de ‘Los dioses mienten’.

Ha sido una misión imposible encontrar una fotografía de la autora, lo cual me ha dado mucha rabia, porque, como sabéis, me gusta valorar a la mente creadora por encima de la obra. No me ha sido fácil encontrar información suya, por desgracia, pero sí sé que en su haber se encuentran obras como El príncipe del mar o Immortal Rain. Os pido disculpas, pero de veras que no he podido hacer mucho más. Por lo tanto, parto de nuevas con esta autora, sin ninguna referencia de si es buena o mala, salvo la recomendación de mi hermano de estar ante una obra conmovedora. Y debo decir que no se equivocaba.

El manga se centra en dos personajes: en primer lugar Natsuru, un chaval que es marginado por la clase al rechazar a la chica más popular de la clase. Por otro lado, Suzumara es una chica tímida y reservada que apenas destaca por nada en concreto, que no sale con compañeros después de clase y de cuya vida más allá del instituto no hay más que habladurías. Las circunstancias harán que estas dos personas coincidan y se empiecen a conocer.

¡Alto! ¿No será, acaso, una historia más sobre un romance entre adolescentes? ¿No será una historia más que se enmarca en el cliché del primer amor? Dejad que os comente que no. Por un lado, Natsuru sufre la ausencia de su padre, fallecido años antes, con una madre artista, en mi opinión reflejo de la autora, que tiene que lidiar con los pagos de la casa y con el día a día. Suzumara, en cambio tiene un problema más grande aún: es huérfana de madre, tiene un hermano pequeño y un padre irresponsable que les abandonó en cuanto tuvo la oportunidad, quedando los dos pequeños a cargo de un abuelo que… fallece al poco de irse el padre.

No, no es un drama adolescente de sentimientos no correspondidos o de dudas sobre como afrontar una relación. Es la historia de dos jóvenes que se ven en la obligación de apoyarse mutuamente mientras todo a su alrededor parece desmoronarse. Ozaki no nos habla del dolor frente a la pérdida (aunque también), sino del vacío que dejan determinadas personas cuando se van. Nos habla de las diferentes maneras que hay de asumir que un ser querido puede desvanecerse con tan solo un suspiro, y nos explica que, ante todo, hay que saber lidiar con la frustración, para evitar que todo se tambalee bajo tus pies. La autora nos habla de un tópico japonés, el de la pérdida de un ser querido, de forma muy madura y sosegada, poniendo sus palabras en los personajes de dos chicos que se necesitan y que, sin la compañía de la otra persona, se desmoronarían. No están juntos porque se quieran: realmente se necesitan, y los sentimientos llegan después.

Y cuenta todo esto mediante unos trazos y unos dibujos que sólo evocan dulzura, cariño y delicadeza. No veremos violencia, ni otros clichés de los manga adolescentes, sino que veremos una historia dramática y dura plasmada en dibujo, de una forma inteligente y cuidada al detalle. Ya sabéis que yo no soy especialmente docto en el tema de la novela gráfica, así que no me extenderé en este punto. No obstante, os recomiendo que le echéis un ojo a algunas de sus viñetas para que veáis a qué me refiero.

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Un ejemplo de sus viñetas.

No es una obra a la que le pueda sacar demasiados defectos, debido a su corta extensión. Quizá esa pueda ser la mayor pega que le pueda poner: un final acelerado que sirve de cierre pero que no explica qué ocurre con los personajes mucho más allá del final. O dicho de otro modo: lo explica, pero cae en el cliché del “ya nos veremos”, y ya. No sé, quizá me haya decepcionado ese cierre. Sin embargo, el tiempo narrativo, la huida hacia adelante constante y el tono entre el drama y la comedia me deja un muy buen sabor de boca que me lleva a recomendaros encarecidamente esta obra. Es amena y se lee en dos tardes.

Podéis comprarla aquí.

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Un comentario en “Reseña gráfica: Kaori Ozaki – Los dioses mienten

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