Reseña: Kenzaburo Oe – Arrancad las semillas, fusilad a los niños

¡Saludos! Hoy os acerco una nueva reseña, la que en teoría os tenía que haber colgado la semana pasada. Estoy procurando ponerme al día, así que disculpadme si veis mucho contenido de golpe. Sin embargo, creo que he elegido a dos autores excelentes para cerrar el año.

La reseña de esta semana está dedicada a todo un premio Nobel de literatura como Kenzaburo Oe, que con su novela Arrancad las semillas, fusilad a los niños, junto con La presa, ganó el premio Akutagawa, uno de los más prestigiosos de Asia. Tenía sólo 23 años. Hoy nos centramos en la primera, pero debemos destacar el valor que tiene este autor, en los nombres siempre mencionados dentro de los más vendidos, junto a Haruki Murakami, Yukio Mishima o Banana Yoshimoto.

En la novela publicada en 1957 se cuenta una historia ambientada en los últimos días de la II Guerra Mundial. Desde el comienzo de la novela existe un desasosiego constante para el lector, puesto que Oe relata el estilo de vida de los aldeanos: cortes de luz nocturnos para evitar los bombardeos, soldados que dan por perdida la guerra y se esconden de sus compañeros para no ser ejecutados, etc.

La historia se centra en un grupo de niños huérfanos que deambulan de poblado en poblado huyendo del desastre de la guerra. La persona a su cargo les maltrata y les tiene malnutridos, por lo que la insumisión es una constante dentro del grupo. En uno de estos pueblos les permiten dormir durante una noche en un templo desvalijado, aunque pronto se encontraran con que aquellos aldeanos que les han acogido serán también los que les aíslen: el grupo de niños es víctima de una epidemia, y los aldeanos tienen miedo de ser contagiados.

Paris - Salon du livre 2012 - Kenzaburō Ōe - 003.jpg

El autor, Kenzaburo Oe

La novela parte de este planteamiento, junto con una premisa clara: si bien los japoneses sabían perfectamente el horror que había traído la guerra, no todos conocían el trato que había sufrido el grupo más bajo dentro de la jerarquía social japonesa. Vemos personas completamente desarraigadas y apátridas. Desde el soldado desertor a I, el niño coreano, se nos presentan personajes grises sin aspiraciones, cuya única ambición es poder volver a ver la luz del amanecer. El hermano del protagonista, ninguneado dentro de los ninguneados, decide huir de aquella situación, con un final desconocido, mientras que el protagonista de la novela decide seguir sus pasos cuando la epidemia remite y los aldeanos vuelven a por los niños para darles muerte.

A pesar de su corta longitud, la historia sirve para plasmar la situación de los emigrantes coreanos en la figura de I. En un principio es maltratado y objeto de bromas dentro de los niños huérfanos. Dentro del mismo grupo social hay diferencias étnicas y culturales que son objeto de burla. Sin embargo, I irá adquiriendo respeto dentro del grupo hasta el final de la novela. La única moraleja posible es quela sociedad japonesa tenía que cambiar, como ya lo estaba haciendo en el aparentemente lejano a los hechos 1957. Tanto los niños, como I, como el desertor eran víctimas de una sociedad que no admitía errores y que trataba de manera vejatoria al diferente y al “inferior”.

El dramatismo de la novela, junto con la completa desconfianza que se tienen los personajes hacen de la historia algo poco digerible para un lector acostumbrado a los finales felices. Es un relato que, si bien resulta ser ficción, podría ser perfectamente plausible en los años en los que se ambienta. En este libro se deja ver la desigualdad y el caos que imperaba en la sociedad japonesa del momento, lo que unido a una delicadeza exquisita por parte del autor, da como resultado un cuadro perfecto en el cual se puede ver la lucha encarnizada de todas las personas por sobrevivir en situaciones extremas. En este caso se nos cuenta una historia envuelta en una epidemia, pero bien podría haber sido una lucha en el frente. Oe Kenzaburo tenía conciencia del horror y lo plasmó de una manera perfecta, con tan sólo 23 años de edad.

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3 comentarios en “Reseña: Kenzaburo Oe – Arrancad las semillas, fusilad a los niños

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