Reseña: J.K.Rowling – Harry Potter y la piedra filosofal

¡Buenas tardes, amigos de Contra la inercia! Como cada lunes, os traigo una nueva reseña, la última de este caluroso agosto que ha decidido irse pasado por agua. La reseña que os traigo hoy es de uno de esos libros que te marcan la infancia y que te hacen seguidor de una saga, que te hacen imaginar y hacer volar la mente hacia mundos que solo viven en la mente de unos pocos. De esa saga se han hecho películas, parques temáticos, y se ha producido todo tipo de merchandising. Sin embargo, una vez creces, te das cuenta de que, en realidad, el recuerdo es diferente al contenido en sí. Por ello, la reseña en la que me centraré hoy es, más que una crítica en sí, un conjunto de contrastes entre mi yo niño y mi yo adulto. Alguno habrá pasado por lo mismo, y quiero decir que esta reseña es, como todas, un punto de vista personal, y que en absoluto intenta ser más que eso. No obstante, si no estáis de acuerdo con mi opinión, estaré abierto al debate desde el respeto y las ganas de intercambiar puntos de vista.

Dicho esto, comienzo la reseña de Harry Potter y la piedra filosofal, primer libro de la saga de este mago que nos ha acompañado a muchos a lo largo de nuestra vida. Con motivo del vigésimo aniversario de la primera edición de la novela en el Reino Unido, me lanzo a la reseña no sólo de este ejemplar, sino de toda la saga. Aunque para ello nos tendremos que ir a 2018, muy a mi pesar. Como ya sabéis, busco la variedad en mis reseñas y busco dosificar las entregas cuando se tratan de una saga. Y ya os vaticino que un par de estos libros estarán en ese primer trimestre de 2018 sobre literatura femenina. J.K.Rowling se merecía estar ahí.

Pero centrémonos. La historia parte desde una celebración. Todo el mundo mágico es feliz porque el mago más mortífero del momento, Voldemort, ha desaparecido en un estado muy débil. Sin embargo, no todo es jolgorio: un bebé ha sufrido la pérdida de sus padres a cambio, y ahora una cicatriz en forma de rayo le acompaña. Para salvarle de acólitos del Que-no-debe-ser-nombrado, Albus Dumbledore decide ocultar su identidad criándole entre muggles, o personas no magas.

El punto de partida es inmejorable. Rowling enfoca la primera parte de la novela en el trato deferente que sufre de sus tíos en favor de su primo, y en cómo algún mago le saluda por la calle, llevándose riñas y broncas por ello. El tono es perfecto para el género de la literatura juvenil y no se precipita a la hora de ir introduciendo los elementos fantásticos. Sin embargo, hay cosas que se deberían haber explicado con más calma. Hay capítulos en los que suceden varias cosas de relevancia que se diluye al estar concentrada en varios sucesos dentro de las mismas páginas.

La autora, J.K.Rowling

Un punto en contra de la trama es el intento constante de formalizar un clasismo y del cual obliga a sus personajes a ser partícipes: el de Gryffindor se siente mejor que el de Slytherin y viceversa por el hecho de pertenecer a dicha casa, mientras que los magos, en su mayoría, miran por encima del hombro a los muggles, como si de especímenes de zoo se tratasen. Rowling se empeña en que las diferenciaciones entre personas queden bien claras, y aunque la novela (y la saga) pretende ser todo lo contrario a eso, en este primer libro sí que es exagerada la insistencia en la pertenencia de cada persona a su clase.

La construcción de los personajes es interesante y muy marcada para que los niños comiencen a tomarle el gusto a la lectura: Hermione es la sabionda, Neville el patoso y Malfoy el niño al que odiar. ¿Y qué hay del protagonista? De pequeño ya me sacaba de quicio y no ha cambiado el punto de vista con los años. Me parece que se mete donde no le llaman con una facilidad que asusta… pero claro, si no fuese así, no tendríamos novela.

Si me tengo que quedar con un personaje, ese es con Hagrid. Snape siempre me ha gustado como personaje ambiguo del que poder esperar tanto lo mejor como lo peor, pero en este primer capítulo su protagonismo es pasivo, básicamente a través de las elucubraciones del trío protagonista. Sin embargo, Hagrid tiene una personalidad paternalista en un mundo en el que parece que sólo él parece cuerdo (obviando el episodio del dragón).

Al final, cada personaje tiene su protagonismo y su momento, y por eso creo que esta novela es tan importante. Presenta las piezas más importantes de la saga, marca un punto de partida con el que los niños puedan conocer el mundo y crecer dentro de él, y da retazos para que los adultos comprendan que estas páginas no son solo para los más pequeñas, sino que hay un trasfondo más allá: que hay una amenaza mucho mayor de lo que se imaginan y que no todos muestran su rostro a la hora de actuar.

En conclusión, estamos ante una historia que es el preludio a algo mucho mayor y que, lejos de ser la novela perfecta, asienta los cimientos de una de las mejores sagas escritas de la Historia. Y eso, aunque le pese a algunos, es irrebatible.

5 comentarios en “Reseña: J.K.Rowling – Harry Potter y la piedra filosofal

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