Este mes hablamos con… ¡Javier Fernández Negro!

¡Muy buenas! Como ya os adelantamos, en este espacio estamos muy contentos de anunciar la 2º temporada de Contra la inercia, que nos llevará desde hoy, 26 de agosto, hasta el 31 de julio. ¡Casi nada! En esta temporada veremos más contenido, sorteos, cambios de apariencia…

Sin embargo, algo no cambia con respecto a esta mini temporada inicial del blog, y es que seguiremos hablando con personalidades del mundo de la cultura que trabajan para que las humanidades sigan dando de qué hablar. Y si tengo que mencionar a una persona que trata a las disciplinas humanísticas con especial mimo, ese es Javier Fernández Negro, conductor del programa de radio El café de la lluvia, y que pronto estrenará nueva temporada. Pero, ¿qué puedo deciros yo? Mejor que hablemos con él directamente, ¿verdad?


Antes de comenzar a hablar de tu espacio cultural, los lectores de Contra la inercia quieren conocer un poco a la persona que está a los mandos. Javier, ¿desde cuándo te interesa la Historia y la literatura?

Desde mi niñez y sin lugar a dudas gracias al colegio. Desde pequeño fui curioso, siempre me hacía preguntas sobre todo aquello que me rodeaba y en las humanidades encontré respuestas. El camino es progresivo como es natural y la conciencia del papel que ejercen los profesores sobre tu formación viene tiempo después. Recuerdo en el colegio cuando Fernando, profesor de Lengua y Literatura del Colegio Público San Pio X de Majadahonda, nos encomendó la tarea de crear un documento compuesto por recortes de periódicos con noticias literarias. Aún lo conservo y cada vez que lo rescato del baúl de la infancia no dejo de sonreír.

Háblanos un poco sobre tu bagaje literario como difusor cultural antes de El café de la lluvia.

Antes de embarcarme en esta aventura tenía un blog que aún se conserva: El eterno viajero (http://eleternoviajero.blogspot.com.es/ ). Puede decirse que este espacio es el embrión de El Café de la lluvia, eso sí, mucho más personal.

Cuéntanos cuáles son tus autor@s favorit@s, así como tus libros predilectos.

No sé muy bien por dónde empezar. Tantos autores y libros, ¡y lo que me queda por leer! Dejaré algunas referencias sobre el papel (no todas las que quisiera, pero no es cuestión de aburrir a los lectores).

Me perdí con Ulises en su nostoi tras la Guerra de Troya, vientos de la antigüedad cuando la tradición oral aún imperaba y un tal Homero u “Homeros” comenzaban a dejar su impronta como sucede con la Odisea. Tuve la suerte de ser Quijote y ver cómo la magna obra de Miguel de Cervantes rompía con todo cuanto se hubiera hecho dando paso a la novela moderna. Di tajos a diestro y siniestro junto a D’Artagnan y sus compañeros en los Tres Mosqueteros retratados por Alejandro Dumas. Me adentré en El Corazón de las Tinieblas con la pluma de Joseph Conrad y desperté al presenciar lo que fue aquel colonialismo. Saboreé  la fantasía épica gracias al imaginario de J.R.R. Tolkien con su extensa obra.  Caminé por una abadía para investigar ciertos crímenes junto a  Guillermo de Baskerville y Adso de Melk; viendo como la literatura popular y la literatura de culto se aunaban gracias al humanista Umberto Eco y su Nombre de la Rosa.

Anteriormente he citado algunos clásicos imprescindibles para mí. Dentro de otros géneros no puedo pasar por alto El Príncipe de Maquiavelo (con las anotaciones de Napoleón Bonaparte), los artículos de Mariano José Larra, los versos de Cernuda y también de Antonio Machado.

Aprovecho para preguntarte por el panorama literario en España. ¿Qué autores sobresalen actualmente?

Cada vez afloran más personas que se embarcan en el mundo de la literatura. Es sorprendente ver el talento de muchas de ellas y que lamentablemente se verá frenado por las circunstancias. Vivir de la palabra escrita es harto complicado y sin ello los tiempos dedicados a seguir cosechando literatura se reducen. Los autores que tenemos hoy en día en la punta de lanza son bastante conocidos y muy citados por los medios: Almudena Grandes, Eduardo Mendoza, Arturo Pérez Reverte, Lorenzo Silva, Juan José Millás, Elvira Lindo y Javier Marías entre otros. Para estar en ese escalón es necesario mucho esfuerzo, sacrificio y también algún que otro golpe de suerte.

De todos modos hay un gran número de autores que no gozan de tal repercusión mediática, pero que me parece que su aportación a la literatura es de gran calado. Así tendremos al poeta Francisco Gómez-Porro con una dilatada trayectoria en la senda de las letras (su última obra hasta la fecha: Hayat). Por poner un par de ejemplos más; La Tristeza de Rubén Romero Sánchez es una obra en la que me impactó su modo narrativo, mientras, El Rugido de las sombras de José Luis Díaz caballero me absorbió en una trama que poco tiene que envidiar a los clásicos de la “novela negra”.

¿Cómo ves la situación del mercado del libro aquí?

La veo desde fuera y con mucho desconocimiento. Lo que observo son muchas iniciativas de editoriales que intentan hacerse un hueco dentro de un mercado de gigantes, y esto es muy positivo. La creatividad y la imaginación junto con la constancia son claves, aunque claro está, que a veces ni eso es suficiente.

¿Cómo nace El Café de la lluvia?

En aquella época (noviembre de 2011) ya había finalizado el máster y trabajaba en un banco (nada que ver con lo que había estudiado). Me sentía tan vacío que tenía la necesidad de hacer algo en clave humanística, que tuviera su repercusión en la sociedad, y la radio era un buen vehículo. Gracias a mi amigo Jason Cenador pude comenzar en una radio de barrio de Madrid. Los primeros programas fueron un desastre hasta que poco a poco aprendí a hacer radio.

Dentro del programa, se abordan diferentes temas: Historia, literatura, música… ¿Por cuales te decantas a la hora de armar la programación?

Debido a mi formación la Historia tiene mucho peso, no obstante intento buscar el equilibrio entre los diversos afluentes que conforman las humanidades. El modo de trabajo ha ido cambiando con los años. Actualmente cierro los programas con bastante antelación. Hay mucho trabajo detrás de cada emisión en directo y posterior podcast.

Tu espacio sirve para dar voz a muchas personas que buscan difundir la cultura. ¿Eres consciente de la labor social que llevas a cabo? ¿Crees que hacen falta más iniciativas así?

La cultura es capital para avanzar como sociedad y desde El Café de la lluvia intento poner mi granito de arena. En este espacio se intenta que esa cultura esté armada de pensamiento crítico. Cuanto más iniciativas mejor, eso sí, hay que echarle muchas ojeras, sobre todo si no vives de esto, como es mi caso.

Aquí tenemos a Javier con las manos en la masa 😀

Sé que eres fan de la radio y del podcasting. ¿Tienes algún referente en el que te hayas basado para hacer el programa? ¿Qué programas escuchas habitualmente?

Mi referente ha sido la Rosa de los Vientos de Juan Antonio Cebrián. Un espacio que me acompañó en mis últimos años de infancia y durante toda la adolescencia. Actualmente no tengo ningún programa de radio como referente, pero sí escucho mucho la radio pues aunque se ha contaminado bastante, al igual que la televisión, mantiene espacios de calidad. Podría destacar la Estación Azul y el Ojo Crítico de Radio Nacional de España.

Además, eres historiador. Coméntanos un poco sobre esa faceta. ¿En qué tema estás especializado?

Me especialicé en historiografía. En concreto en el redescubrimiento del Antiguo Oriente en los siglos XVIII y XIX. Tengo una tesis doctoral a medias aparcada que algún día espero retomar. Sé lo que es investigar, he asistido a congresos como ponente, publicado artículos en revistas científicas y organizado congresos. Pero tuve que dejarlo pues si no tienes una beca estás jodido y si tienes que pagar un alquiler todos los meses ni te cuento. La vida de la investigación académica es dura, algunas personas se leen cuatro libros y dos artículos sobre un tema y ya se creen los masters del universo, es mucho más que eso. Aquí también entra en juego la importancia de la divulgación rigurosa y de calidad; he presenciado algunos casos realmente sangrantes.

Tienes una especial relación con medios culturales como Laberintos del arte, y sueles ir al Museo Arqueológico Nacional para difundir algunas de sus piezas. ¿Cómo es trabajar con todos estos especialistas?

Un privilegio. Entrevistar a Carmen Marcos Alonso, subdirectora del Museo Arqueológico Nacional, en la Cámara de monedas del MAN fue una sensación indescriptible, por poner un ejemplo. Con los Laberintos del Arte estoy aprendiendo mucho, son unos grandes profesionales y sobre todo buenas personas,  esto es algo que aprecio mucho y que poco se valora en este mundo plastificado que nos rodea: la calidad humana. Vivimos en un mundo de máscaras, como nos describía Larra en uno de sus artículos, y tenemos que andarnos con mucho cuidado.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

El principal es que El Café de la lluvia siga creciendo y así llegue a más personas. Por ello dejamos de ser un programa de radio para convertirnos en medio de comunicación y reflexión cultural. La nueva web albergará podcast, reportajes, artículos y noticias, además de vídeos. Aunque no seguimos en Radio Vallekas, emisora a la que le tengo un gran cariño, seguirá habiendo un podcast semanal.

Por último, ¿podrías dedicar unas últimas palabras a los lectores de Contra la inercia?

Leed, leed y leed. No queda otra. Y por supuesto, no dejéis de caminar “contra la inercia”, un espacio de mil enfoques, necesario en este mundo en el que nos ha tocado vivir.

¡Un abrazo a todos!

Si quieres descubrir más sobre El café de la lluvia, no tienes más que pinchar aquí. Creedme, no os arrepentiréis.

8 comentarios en “Este mes hablamos con… ¡Javier Fernández Negro!

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